GirlBoss: La cosmética vegana de Florencia Jinchuk

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Este mes nuestra GirlBoss destacada es la CEO y fundadora de The Chemist Look, una marca química especialista en cosmética, que decidió darle una mirada distinta al mundo de la belleza. Conversamos con la genia detrás de esta iniciativa y ¡aquí te contamos todos los detalles!

¿Sabías que la química y la cosmética tiene más relación de lo que creíamos? ¡Así es! Debido a su pasión por ambas ramas, Florencia Jinchuk, uruguaya de 32 años, decidió comenzar un blog científico mientras cursaba su Maestría en Ciencia Cosmética, proyecto que fue todo un éxito, siendo el impulso para crear The Chemist Look, una marca de cosméticos basada en diseñar fórmulas químicas, con foco en la efectividad y calidad, lo que hoy en día es todo un éxito.

¿De dónde viene tu gusto por los cosméticos?

A los 18 años me fui a vivir a USA con una beca para estudiar y ahí me recibí como Licenciada en Química. Luego de algunas pasantías, me cautivó el mundo de la cosmética. Mientras estudiaba, empecé a conocer mejor cómo funcionaba esta industria y me encontré con un mundo nuevo: con muchas virtudes, pero a su vez, con una “mala fama” relacionada a su forma de comunicar y crear. Fue ahí cuando descubrí que había una brecha muy grande entre los avances de la ciencia y las fórmulas disponibles en el mercado.

Después de 7 años volví a Uruguay por temas personales y surgieron en mí las ganas de ponerle voz a todo lo que pensaba: quería hacer algo distinto. Así, empecé The Chemist Look: un blog de cosmética con fuerte impronta científica.

¿Pensaste que tu proyecto llegaría tan lejos?

Al poco tiempo, me di cuenta de que al rededor del blog comenzó a crearse una comunidad muy activa de personas que me pedían recomendaciones. Me resultó apasionante escucharlas y tratar de entender lo que necesitaban y fue ahí cuando me animé a diseñar y ofrecer productos con formulaciones customizadas.

¿Cómo nace el nombre The Chemist Look, tiene algún significado para ti?

Surge porque era una mirada de la industria desde los ojos de mi formación. Hace 7 años no era tan obvia la conexión entre la química y la industria cosmética, ya que de productos cosméticos hablaban los dermatólogos y cosmetólogos solamente. Yo quería darle una visión distinta: la mirada de quienes estamos detrás de escena creando productos, eligiendo materias primas, pensando activos, etc.

Tengo entendido que la marca comenzó originalmente en Uruguay, ¿cómo fue expandirse a otros países como Chile, e incluso Brasil?

Siempre pensé el proyecto de forma global: la internacionalización es una forma de crecimiento que me parece interesante explorar por los desafíos que presenta. Expandirse a otros países implica mucho trabajo y trae consigo múltiples aprendizajes a nivel profesional y, en especial, a nivel personal. Es un viaje apasionante: proyectos que empiezan de cero y que vas viendo cómo crecen, además de la gente nueva que te presenta el camino.

¿Por qué decidiste enfocarte en productos veganos?

No seguimos modas a la hora de formular. Creemos en lo que llamamos «formulación consciente» que es nuestra manera de crear productos con el mayor grado de consciencia posible. Nuestros productos son veganos porque no concebimos que sean de otra manera. Del mismo modo, tampoco concebimos que sean testeados en animales y por eso no lo hacemos.

¿Cómo te defines?

Soy soñadora y pasional. Vivo la vida al máximo, me levanto todos los días con una energía incansable que disfruto volcar en mi trabajo. La pasión me ayudó a armar un equipo estrella y rodearme de personas increíbles que admiro profundamente.

¿Qué ha sido lo más difícil de emprender?

Creo que lo más difícil (y a la vez más apasionante de emprender) está relacionado con la incomodidad: la incomodidad que genera querer hacer cosas distintas, de pensar fuera de la caja, de poner pausa y cuestionarte lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo. La importancia de no caer en el “piloto automático” y de no perder tu esencia, eso que te motivó en primer lugar y te da energía para sortear momentos complejos. Sobretodo, la energía para querer hacer más cosas y de mejor manera.

Por otra parte, siempre tuve una vida bastante nómade, mucho viaje, mucha mudanza. Se hace difícil echar raíces, los vínculos en general son un desafío, y se habla poco de la adrenalina con la que vivís, que hace que por momentos resulte difícil conectar con la realidad que te rodea, con el presente por fuera del trabajo. Emprender no deja de ser solitario en muchos aspectos que uno va aprendiendo a llevar, a abrazar y a convivir con esa incomodidad.

¿Qué es lo que has aprendido en este proceso?

Que no hay nada más poderoso e importante que la humildad. “Be big, act small”: no sé de dónde lo saqué, pero es una frase que siempre estuvo presente en mi oficina. También aprendí que el crecimiento exponencial, en un mundo donde los recursos son finito,s es una falacia y que somos nosotros, los emprendedores, los que tenemos la responsabilidad de innovar de manera sustentable.

¿Te sientes una persona exitosa?

Si bien es una definición súper subjetiva, y que calculo que va mutando en las distintas etapas de la vida, hoy para mí el éxito está muy ligado a ser coherente y a dormir en paz. Me siento exitosa cuando logro contemplar la vida y no actuar en modo automático. No espero el viernes y no padezco el lunes.El éxito pasa por disfrutar un café, trabajar con gente que admiro y aprendo, poder conectar con la gente que me rodea más allá de las pantallas y de las redes sociales, amar, sentir, etc. Entonces sí, me siento exitosa.

¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren emprender?

Enamorarse de un propósito y trabajar por eso. El camino no es lineal y uno debe estar enamorado locamente de lo que hace para encontrar fuerza y para seguir en muchas ocasiones.

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